Ubicación: Oeste de Gran Bretaña
Superficie: 20.732 km² (8.004 millas cuadradas).
Población: 2.950.000 habitantes (estimación oficial 2004).
Densidad de Población: 142,3 habitantes por km².
Capital: Cardiff.
Población: 305.353 habitantes (2001).
Geografía: El país de Gales tiene una geografía muy variada. El sur es famoso por su pasado industrial, mientras que la parte central tiene muchos valles con granjas y colinas, además de playas de arena fina como Cardigan Bay. El oeste tiene un paisaje similar al del suroeste de Inglaterra. El norte del país es una de las zonas turísticas más populares de todas las Islas Británicas, con muchos complejos turísticos en el litoral. La costa tiene algunas zonas muy accidentadas que resultan muy atractivas para los turistas. En el interior, de carácter montañoso, destaca la región de Snowdonia, muy popular entre los senderistas y los amantes de la escalada.
Sistema Político
Jefe de Estado: Reina Isabel II de Inglaterra.
Jefe de Gobierno: Primer Secretario Rhodri Morgan desde 2000.
Después de las elecciones de mayo de 1999, Gales pudo elegir su propia asamblea de representantes. Esta asamblea dispone de una autonomía considerable para legislar con respecto a los asuntos del país, aunque no alcanza el nivel de autonomía del Parlamento Escocés debido a que no tiene poder para crear impuestos.
Idioma: Los idiomas oficiales son el inglés y el galés. El galés se enseña en las escuelas y aproximadamente una quinta parte de los habitantes de Gales lo hablan.
Gales (en inglés: Wales; en galés: Cymru) es un país constituyente (constituent country) del Reino Unido. Se ubica al oeste de la isla de Gran Bretaña y tiene una población total de 3,1 millones de personas. La capital y ciudad más grande es Cardiff (en galés: Caerdydd) (320.000 habitantes). Los ciudadanos de Gales eligen representantes a la Asamblea Nacional Galesa, la cual atiende asuntos internos, y al parlamento británico en Londres. El jefe del gobierno en Gales es el Ministro Principal (First Minister).
El nombre de Gales procede del anglosajón Wallas, que quiere decir "romanizado". El nombre nativo, Cymru, fue adaptado bajo la forma "Cambria" en lenguaje inglés poético.
Gales, considerado uno de los países más antiguos del mundo, conserva vestigios humanos de hace más de 200.000 años. Las tribus celtas penetraron en sus tierras poco después del año 600 a.C. e introdujeron su cultura, lengua y carácter, que se convertirían en atributos genuinamente galeses. La conquista romana se desarrolló entre 74 y 78 d.C. hasta su desaparición en el siglo V. Posteriormente los piratas irlandeses y escoceses (los britanos) atacaron el territorio y en su costa occidental se asentaron verdaderas colonias irlandesas. Desde Irlanda llegaron algunos elementos del cristianismo en el siglo V, que fue ganando adeptos de la mano del monje Dewi, nombre que más tarde se transformó en David, santo patrón de Gales. La naciente evangelización introdujo la religión cristiana en el contumaz sistema de creencias celtas de bienes y hombres sagrados, así como de santos ermitaños.
El período comprendido entre los siglos V y XI estuvo dominado por la presión e invasión anglosajona; fue cuando los britanos comenzaron a autodenominarse Cymry o compatriotas. La leyenda del rey Arturo se contextualizó en estos tiempos. Durante la misma época Offa, monarca del vecino reino anglosajón de Mercia, construyó un dique para marcar la frontera entre galeses y mercianos; en la actualidad está considerada una de las excursiones más interesantes del país.
Las invasiones vikingas de los siglos IX y X propiciaron la unificación de los distintos reinos galeses que se habían formado. Paradójicamente, si bien la amenaza escandinava facilitó que Gales se convirtiera en una sola entidad reconocida, también propició un acercamiento al control de la corona británica. En el año 927, los monarcas galeses reconocieron a Athelstan, rey anglosajón, como su señor. Un siglo más tarde, Guillermo el Conquistador incitó a sus barones a apropiarse de las tierras galesas.
En el siglo XIII, se trató de conseguir la unificación de Gales; en 1267, Llewelyn el Último fue investido príncipe de Gales por Enrique III de Inglaterra. Sin embargo, Eduardo I, el belicoso sucesor de Enrique, de inmediato obligó a los galeses a jurarle lealtad, y, en 1302, otorgó el título de príncipe de Gales a su heredero. La autoridad del monarca se evidenció con la construcción de enormes castillos y la creación de condados y barrios de estilo anglosajón por parte de los colonos ingleses.
La última oposición armada contra la autoridad británica aconteció en 1400, cuando Owain Glyndwr, descendiente de los príncipes de la septentrional Powys, reclamó el principado de Gales. Enrique IV sofocó esta rebelión, y aplicó unos severos castigos que acrecentarían el resentimiento entre la población durante muchos años.
Gales permaneció en el letargo hasta la década de 1730, cuando la Revolución Industrial irrumpió en el país y propició que su población asumiera una nueva identidad, proporcionada por el metodismo, doctrina protestante predominante en la época. La producción del carbón, bronce, pizarra y estaño tuvo como consecuencias un espectacular crecimiento poblacional y un rápido cambio socioeconómico del país, que pasó del predominio de las comunidades rurales fragmentadas a la preeminencia de los centros industriales y mineros urbanizados. Las ciudades se convirtieron en vivero de inconformistas, nacionalistas, sindicalistas, liberalistas y simpatizantes del partido laborista. Los cambios se sucedieron con lentitud pero fueron inexorables: en 1925 se formó el partido nacionalista de Gales, el Plaid Cymru; en 1942 el idioma galés fue aceptado legalmente, en 1955 Cardiff se convirtió en la capital oficial del país, en 1964 se designó un ministro de estado galés que actuaba como consejero en el gobierno británico, y, en la actualidad, el Plaid Cymru ostenta varios escaños en la Cámara de los Comunes. La cultura y la lengua galesas siguen existiendo; Gales cuenta con su propio canal de televisión desde 1982.
En el siglo XX, y tras la Segunda Guerra Mundial, el territorio de Gales experimentó un progresivo declive debido a la crisis de la industria del carbón y del hierro. En el ámbito político la crisis provocó que el Partido Liberal fuera desplazado del poder por el Partido Laborista. Durante este período los nacionalistas del partido Plaid Cymru, dirigidos por Gwynfor Evans, consiguieron por primera vez representación en el parlamento del Reino Unido en el año 1966, y convirtieron la “devolución” de las instituciones parlamentarias galesas en su principal objetivo político. En el referéndum de 1979 ganó el voto negativo, pero en 1997 se realizó un nuevo referéndum en el que ganó el sí por un estrecho margen, lo que permitió la creación de un parlamento galés en Cardiff.
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